jueves, 29 de abril de 2010

Emociones diferentes

Hoy es mi cumpleaños. Punto y aparte.


¿ Cuáles serían las emociones que debo sentir cuando pasaron 50 minutos de las doce de la noche de un reloj solitario de pared y, por consiguiente, ya tengo 19 años? Acaso, ¿sólo está permitida la felicidad? O, ¿hay cancha para la soledad, la melancolía y la incógnita? Hoy aparece el afecto y la hipocresía.


Le doy terreno a cada uno de mis sentimientos, les paso la responsabilidad pateándole la pelota y que conviertan el gol en el arco que crean más conveniente. Yo con un mate me siento a ver al partido desde la neutralidad que tiene y debe poseer un periodista con especialidad deportiva.


Me siento solo y no sé porqué. Tengo ganas de llorar y en la teoría del libro de vida que tiene un tan aclamado color de rosa, el día del cumpleaños es único, precioso y ultra feliz. Verborragia en su estado más puro.


Quizás encuentre respuesta en el despido al traje que me calzaba justo: 18 años. Fue el año de mayores experiencias, de grandes aciertos, de comienzo laboral en televisión y radio y mucho más.


Un día fresco de julio una luz roja potente de aire me quemó el sueño deseado ante cada golpe y me puso en la realidad que quería: hablar y expresar conocimientos, opiniones y voces de protagonistas. Meses después aprendí a desenvolverme con gran cintura, a entender poco a poco los códigos implícitos de una carrera preciosa y a enamorarme cada vez más de cada letra que bailó conmigo desde el cuarto mes del año o, en realidad, desde toda mi vida, porque creo que desde un 30 de Abril de 1991 fui, soy y seré: p-e-r-i-o-d-i-s-t-a.


Necesitaba expresarme, sentir y decir: soy diferente y en mi cumpleaños tengo ganas de sentirme mal y qué.


Aunque pienso y sé que estos 18 años fueron hermosos y únicos pero no fue el mejor año de mi vida, los mejores capítulos del libro que hoy abro para seguir escribiendo y leyendo fue cuando fui discriminado, golpeado y alejado; cuando lloraba mientras maquillaba sonrisas porque aprendí y aprendí y me llevo a ser el Matías que muchos valoran y aprecian desde el verdadero corazón, aunque los cuento con mi mano. La verdad, ¡no me importa!



Por esas personas que tanto quiero, por un nuevo año, por otro 365 días para disfrutar o ser estudiante de la vida, por más minutos de vida frente a la cámara o detrás del misterio de un micrófono, por más sueños a palpar, por nuevos y ambiciosos objetivos por cumplir, por las piedras que están cerca del camino que me trazaron mis padres, por mi familia que me salva y por todo aquello que me riegan los ojos, levanto la copa y digo: ¡Bienvenidos diecinueve años!

lunes, 19 de abril de 2010

El bolso olvidado

Buenas noches mate. Buenas noches o buen día para vos inspiración que recién te despiertas en alguna parte de mí. Buenas noches queridas palabras que han de querer hacerse presente en este escrito. Buenas noches querida noche.


Me olvidé que me olvidé en algún bolso. Salí de viaje, preparé el bolso y me olvidé que estaba adentro de ese bolso tan enigmático.


Hoy pienso en ese bolso que a vos tampoco te veo puesto. Por no querer tener peso extra caminamos ligeros de ropa y ademanes. Pareciera decir dicha actitud, que los sueños, los dolores, los objetivos, los fracasos y demás no son parte de nuestra identidad, pero somos muchas veces nosotros mismos que caminamos por caminar, caminamos para llegar y ser, ¿qué ser?


En el bolso me movía desesperado por salir, poder inspirar aire y gritar, no sé qué, pero gritar al fin. Quería salir y devorarme la calle. Quería pero no podía y sólo soñaba con que me abriera yo mismo pero estaba muy lejos: yéndome un poco más allá.


Por vergüenza caminé sin un bolso llamado corazón. Caminé sin sueños, ni objetivos. Caminé a la felicidad que me aseguraban al final de ese camino. Caminé sin dolores ni golpes. Caminé sin aprendizajes y terminé golpeado una y otra vez contra una misma pared. Caminé alejándome de mí, de mi bolso, de mi corazón y de mi felicidad. Caminé como un objeto sin sentimientos, sin personalidad: sin ser yo. En resumen, caminé bastante ligero sin mí.


Hoy estoy lejos. Hoy estoy sin corazón. Hoy retomo el camino a buscar mi bolso para ser alguien, para ser un ser, para retomar sueños, objetivos, aprendizajes, golpes, palabras sabias, etc. Un corazón que bombea de alegría sabiendo que me estoy buscando otra vez.


Este bolso que ahora será mio viaja conmigo.

lunes, 12 de abril de 2010

Buscándote más allá

Me siento incompleto: veo mi cuerpo pero no mi alma; veo las preguntas sin sus respuestas; veo al hombre sin corazón; veo palabras sin esencia; veo poesía sin musa ni destinataria; en fin, veo, veo y no te veo. Sensaciones, palabras y hechos que solo pueden verse completo, complementado y feliz si tu estás aquí: mi amor


Un amor lejano que solo se acerca escribiéndote y sino te escribo me escribís. No formas un ser, sos un concepto diagramado por otro ser en la necesidad extrema de amarte aunque no te conozco ni me conoces. Afirmaciones que preguntan. Preguntas que se interrogan entre si.


Nunca te di vida, al menos en este papel blanco, pero desde hace mucho tiempo vivís en mi mente, y en esos pensamientos me regas el jardín del amor buscando que tu flor representativa crezca y se interponga ante las malezas que intentan robar mi corazón. Benditas malezas que tantas veces han pinchado mi corazón produciendo derroche extremo de melancolía, que se convirtieron en lágrimas, musas o en perfectas máscaras que me permitían sonreír externamente; mientras tanto, buscaba consuelo en el libro del tiempo que en sus tesis afirman: “todo es cuestión del tiempo y el mismo todo lo cura”. Palabras sabias pero que en la realidad, en el dolor presente y en la necesidad urgente de recomponerse sobran y no aportan nada.


Las soluciones no son fieles al corto plazo. Prefieren hacerse desear interponiendo altas barreras que sólo se superan con inteligencia, por ende, aprendiendo; es decir, aprendiendo con dolor.


En fin, te escribo y no creo que me leas, pero yo me leo en voz alta para que me escuches porque, repito, estás en mi mente más viva que nunca.


Hoy simplemente cuento a los demás que estás pero llevas años ahí pidiéndome que te presente, a sabiendas que no te conozco. Hoy te sigo buscando más allá: en el exterior. Mientas tanto el resto de la historia la contas vos...

martes, 6 de abril de 2010

Palabras, hechos y algo más

Las palabras me llama en un marco de total silencio en donde nadie se persuade sólo mis oídos. Letras que simulan estar muertas pero me señalan y piden que vaya hacia ellas mientras una nube blanca me espanta. Voy e inimaginablemente me llevan hacia mi pasado. Veo un cerco totalmente hermético con animales chocando una y otra vez contra un alambre electrificado; no se casan: buscan libertad. Una libertad que está sujeta a una llave, a tan solo una. Llave que tengo en las manos pero que pierdo voluntariamente. Siempre la tuve y he tragado la llave ante chismosos espectadores. Un perfecto simulador de mi propia realidad.


Ahora no quiero tocar nada, no necesito revolver tierra ni pastizales.


Me escapo y sigo moviéndome en otro tiempo; dentro de una oración. Me tienen, me sostienen y , hasta, me torturan. Las nubes verdes desprenden gotas que recaen y riegan mis manos titubeantes.


Me disuelvo en pensamientos y me escurro en letras. No escapo de ellas ni tampoco de un pasado que pensaba, calculaba cerrado. Vuelvo a viajar y ya estoy adentro de ese cerco sorprendido, estupefacto, sin reacción. El pasado me da la mano y quiere reconciliarse con el presente: buscando un futuro en común. No es una historia fácil porque está llena de golpes, humillaciones, errores y algunos aciertos. Una historia clausurada por su propio autor.


Algo en el día, tarde o noche me hizo un clic. ¿ Qué será? Acaso, será la necesidad de aceptar mis años y tatuarlo en mi cuerpo, tal vez pueda ser que la impronta de pensar en el futuro me llevo a pensar quién era, de dónde vengo. Sólo realizo conjeturas.


Me siento, hago un pozo y acaricio la tierra mientras el clima se torna tranquilo. Poco a poco mis brazos dejan de estar cruzados y empiezan a extenderse buscando un abrazo sincero, sin rencores ni máscaras. Esperando que Matías aparezca detrás de la oscuridad más cruel, detrás de las bolsas de mentiras miedosas y perdone como tantas veces lo hizo con otros y tan escasamente con él . Volviendo a ser uno, por primera vez ser en cuerpo y alma: Matías Díaz . Aceptando el pasado, disfrutando el presente y soñando con el futuro.


En recepción está la llave...