Cuando las ideas no se evaporizan e ingresan por la nariz generándome un estado subconciente, hay que hablar con el corazón al menos eso marca la razón, que en un punto ingresa en la contradicción. Sobre esta puntuación sobre la que no voy a hacerme eco, pero sí escribiré sobre otra perspectiva escuchando un sonido que no retumba, simplemente suena.
En la exageración de este sentimiento voy tocando estrellas en la inmensidad de tu cielo, voy navegando; voy flotando. Me dejo llevar, me dejo sentir: algo que había olvidado en el fondo de esta marea. Quiero apropiarme de este momento y usarlo cuando lo pierda, quiero perderlo para volverlo a ganar. Quiero, al caminar sobre baldosas verdes, bien por el costado del ferrocarril y mientras mis perras van y vienen, imaginarte que salís por aquel horizonte y me sonreís cuando me ves.
¡ Uh!, ¿ te acordás?
Si nadie te ha mencionado lo linda, tierna, suave, eficaz, compañera, carismática que sos, no te tiene que importar porque yo te lo asevero con un escribano de un cuento de amor y con la credibilidad de mi corazón. Te conozco más que nadie y me gusta detenerme en esos pueblos y vivir allí, leyendo lo corto que se quedan las terminologías que te intentan graficar, siendo estos individuos de traje y zapatos tan ilusos, porque a vos no te tienen que describir, sino te tienen que vivir.
Al vivir en vos, vivo; no siento que vivo amor, leíste bien, ¡vivo! A ese respirar que me otorgás, te lo devuelvo cuando al verte me quedo sin aire.
Con vos cambian las definiciones y el ángulo de mirada de las mismas palabras. Fracazar es volver a caminar. Fracazar es caer, pero sobre un resorte y volver a la vertical.
Ni el reflejo de mi mirada en un espejo imaginario, menos el sudor de mis manos, tampoco la revolución interna y ni siquiera mi desesperación por mirar el complemento de mi ser, pueden entender lo que siento, que a veces no puedo dejar de sentir. Todo es cuestión de tiempo para olvidar la añoranza porque al fin y al cabo, ésta se hará presente y para esperar la metámorfosis vivo en el pasado, en aquellas hojas de tanto amor ya escritas, deteniéndome en puntos y comas. Re- releo mensajes dándole un significado que me quite una ilusión más, sumándose a todas aquellas que ya me robaste y me devolviste transformadas en flores. Bailo con la dama de la historia, esperando que el hoy no sea mañana, y cuando hoy sea hoy te encontraré en mi plenitud y júbilo.
Desde que bailamos, desde que tomaste mi mano cuando estabas sentada esperándome no te suelto, podrás volar, podrás soñar, podrás guiñarle el ojo a alguna amiga para reírte, pero estoy a tu lado. No sé cuánto resistiremos este ritmo, quizás nos balanciemos hacia algún costado pero creo en nuestra inteligencia de saber cuándo sentarnos a descansar, y le pediré el mozo una agua saborizada . Te regalo mi tiempo, te dono mis espacios, te ofresco mi camino, te doy mis piernas y positivismo, me doy entero e incompleto, soy así: como me descubriste y como me encuentro cuando estoy sumido en mí.
Con virtudes y varios defectos; con tantas alegrías y algunas molestías que se borrarán en un par de pasos más; con seguridad, firmeza; con equivocaciones, con errores que me hicieron odiarme pero que al sentirme así, tan disminuido me recuperé para ser el mejor hombre; con zapatillas rojas, con una remera clara y jeen; con el pelo lacio, unos granos y dos ojos verdes; con chistes improvisados; con feas imitaciones; conmigo mismo voy, caminando apresurado en un camino largo, y mientras lo hago, voy leyendo carteles escritos por mi cerebro de frases que te podría dedicar y que están bien remarcados con un fibrón negro e insolubre. También, pienso qué palabras te podrían gustar o sobre qué regalarte; avanzo tan pero tan ingenuamente, sintiéndome desnudo y permeable, pero así voy caminando hacia vos, sin pudor alguno.
Bancá amor, estoy llegando...
No hay comentarios:
Publicar un comentario